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22.01.2016

Los vinos de altura en España

Siempre  ha  habido  viñas  plantadas  a  más  de  700  metros  sobre  el  nivel  del  mar, pero recientemente se ha percibido un aumento y revalorización de ellas. Los elaboradores de las zonas tradicionales encontraban que las fechas de vendimia se adelantaban, que sus vinos alcanzaban un mayor grado alcohólico y una carga frutal más madura debido a nuestra latitud, climatología y a un progresivo  aumento de la temperatura  ambiental  consecuencia  del cambio  climático. Posibles soluciones para estos elaboradores serían: una orientación norte del viñedo, cambiar a variedades  mejor adaptadas a nuestras condiciones  o una poda que permitiera una mayor masa foliar  y  una  menor  exposición  de  la  uva  al  sol,  entre  otras.  No obstante,  los  viticultores también observaron que se podrían conseguir vinos más frescos, con una acidez más alta y con un menor grado alcohólico, empleando viñedos con una mayor altitud.


La altura sobre el nivel del mar de una viña puede tener efectos sobre el clima, la viticultura y la calidad del vino de manera que se valora como un factor de calidad. Es bien sabido que la temperatura desciende 0,6ºC cada 100 metros de ascenso. Si a esto le añadimos mayores datos de pluviometría y menor insolación, obtendremos retrasos en la brotación y la maduración de la uva. Además, los suelos de las viñas de más altura son menos fértiles y menos profundos que los suelos de los valles consiguiendo así, mejores balances de las cepas.


Un claro  ejemplo  de ello, es el incremento  de viñedo  explotado  en la subzona  pirenaica  de Tremp  perteneciente  a  la  DOP  Costers  del  Segre  de Cataluña,  y  donde  bodegas  como  Castell d’Encús y Biu han surgido con fuerza en el panorama vitícola español. Otro ejemplo son las cada vez más conocidas Garnachas de la zona madrileña de la Sierra de Gredos plantadas entre 700 y 850 metros como por ejemplo: las bodegas Marañones, Comando G Viticultores y Bernabeleva, que han surgido con tanta fuerza y por ello, están reclamando una Denominación de Origen propia. También cabe destacar una clara bipolarización en zonas históricas como el Bierzo de Castilla y León donde los fértiles valles son cada vez más descartados por los productores de calidad y, por el contrario, están más buscados los viejos viñedos de Mencía, plantados en las empinadas cuestas alrededor de Villafranca del Bierzo. Allí, sobresalen los vinos de los Descendientes de J. Palacios y de Raúl Pérez. Por último, y como ejemplo extremo, encontramos los descomunales viñedos plantados a 1.300 metros de la Bodega Barranco Oscuro en la Alpujarra de Granada o los viñedos de la DO Abona de Tenerife que van desde los 200 hasta los 1.700 metros de altura, siendo algunos de los viñedos más altos de Europa.


La  aparición  de  estos  vinos  más  frescos  ha  sido  respaldada  por  la  crítica  especializada y aceptada por un determinado consumidor que busca una expresión más nítida de la fruta y una cierta elegancia y sutileza.


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Carola Sitjas Bosch
Profesora y creadora de contenidos en CETT eLearning


 

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