Josep Font, profesional de ventas internacionales y antiguo alumno del CETT: “Lo que te limita no es tu punto de partida sino la disposición a moverte”
Hablamos con Josep Font, alumni del CETT, sobre una trayectoria internacional y poco convencional que le ha llevado del sector hotelero a la consultoría y el desarrollo de negocio global. Desde Barcelona hasta Camboya, su recorrido pone en valor la capaci
Josep Font, graduado en Turismo y Dirección Hotelera, inició su carrera en el sector hotelero y de eventos antes de especializarse en marketing, ventas y desarrollo de negocio. Tras pasar por experiencias en Estados Unidos, Países Bajos y Asia, actualmente lidera operaciones y actividad comercial a nivel internacional desde Camboya en el sector de la seguridad y defensa, donde gestiona mercados en Asia-Pacífico, Oriente Medio, Europa y América del Sur.
1. Nos gustaría que te presentaras (tu nombre, de dónde eres, qué estudiaste, etc.)
2. ¿Qué te motivó a elegir el CETT para formarte?
Al acabar el bachillerato tenía claro lo que buscaba, aunque no sabía exactamente cómo se llamaba: quería una carrera enfocada al trato con las personas, que me obligara a aprender idiomas, que me abriera la puerta a trabajar en otros países y que tuviera un componente de práctica real. La carrera de Turismo en el CETT reunía todos estos elementos. Además, el CETT tenía una reputación muy buena: profesores que eran profesionales activos del sector, una red alumni potente y una orientación práctica que otras universidades no ofrecían de la misma manera
3. ¿Cómo fue tu experiencia CETT?
La experiencia CETT fue formativa en muchos sentidos. Los proyectos en grupo me forzaron a comunicar y defender ideas en otros idiomas y a aprender a trabajar con perfiles muy diferentes, una habilidad que en entornos internacionales es imprescindible.
De todas las prácticas, las del Hotel Arts de Barcelona fueron las más exigentes. Es un entorno de alta demanda donde los estándares no bajan y los errores se pagan rápido. Allí aprendí lo que significa trabajar de verdad bajo presión, y es una lección que me ha acompañado en todas las posiciones que he tenido después.
Pero lo que recuerdo con más afecto es la gente. En el CETT construí amistades que continúan hasta hoy, y eso, con el tiempo, vale tanto o más que cualquier contenido académico.
4. ¿Nos podrías hablar de tu trayectoria laboral desde que acabaste los estudios en el CETT, pasando por tus prácticas hasta el día de hoy?
Empecé con prácticas en F&B y atención al cliente, pero muy pronto vi que lo que me apasionaba era la parte comercial y el emprendimiento. Durante los estudios, con dos compañeros del CETT, fundamos The Outcast Events, un proyecto de organización de eventos que me dio el primer contacto real con lo que significa construir algo desde cero.
El año en que acabé la carrera me fui a Estados Unidos a trabajar en un hotel en Colorado, y al volver hice el Máster en Marketing Management en ESADE. Al acabar el máster, pasé por Novartis, donde tuve el primer contacto serio con ventas B2B, marketing y transformación digital. Posteriormente colaboré con Unlimited Thinking, una consultora de ventas y marketing para el sector farmacéutico fundada por Clara Cano, una profesional de quien aprendí mucho y que sigue haciendo crecer la empresa a día de hoy.
En 2022 me uní a NCT Consultants en los Países Bajos, una empresa especializada en la organización de eventos y consultoría para el sector de la defensa y seguridad a escala global. Entré como Sales Consultant y en menos de dos años progresé hasta Director Asia y de Ventas, abriendo y gestionando la oficina regional en Phnom Penh, Camboya, con responsabilidad sobre mercados de Asia-Pacífico, Oriente Medio, Europa y América del Sur.
5. Tus primeros roles estuvieron vinculados a F&B, eventos y atención al cliente, ¿Cómo te ayudaron estas experiencias a desarrollar una base sólida profesional?
Estos roles me dieron algo que no se aprende en un aula: la capacidad de leer personas rápidamente y adaptarte a cada situación. En hotelería y eventos, cada cliente es diferente, cada servicio es nuevo y los márgenes de error son mínimos porque todo pasa en tiempo real y delante del cliente. No hay tiempo para pensar demasiado, tienes que actuar, resolver y mantener la calma al mismo tiempo.
Esta presión te forja de una manera difícil de replicar en otros entornos. Aprendes a gestionar expectativas, a desescalar situaciones tensas sin que la otra persona se dé cuenta, y a encontrar soluciones con los recursos que tienes en ese momento, no los que te gustaría tener.
Cuando años después me encuentro delante de un CEO, un director de ventas o un representante gubernamental intentando cerrar un contrato complejo, la calma y la lectura situacional vienen directamente de aquella etapa. Al final, vender en B2B de alto nivel y atender a un cliente exigente en un hotel de cinco estrellas tienen más en común de lo que parece: en ambos casos, lo que marca la diferencia es la capacidad de identificar rápidamente lo que la otra persona necesita de verdad, que a menudo no es lo que ha pedido, y ofrecerle una solución adecuada.
6. En una etapa inicial también emprendiste con The Outcast Events, ¿qué te llevó a crear este proyecto y qué aprendiste de esta experiencia?
El proyecto nació de la ilusión de tres amigos de hacer algo diferente relacionado con el mundo de los eventos y la música.
La idea de The Outcast Events era, tal como el nombre dice, hacer eventos en lugares atípicos y nunca repetir: un taller de costura, salas icónicas de Barcelona como Plataforma, o incluso un catamarán frente a la costa de Barcelona.
Lo que me aportó no fue tanto el resultado económico como el aprendizaje de gestionar todo el ciclo: idea, venta, operación, postventa. Aprendí que emprender es gestionar la incertidumbre con recursos limitados y tomar decisiones rápidas. Y hacerlo con dos buenos amigos hizo que el aprendizaje fuera doble: profesional y personal.
7. A lo largo de tu carrera has pasado por diferentes ámbitos hasta especializarte en sales y consultoría, ¿cómo ha sido este proceso de enfoque y crecimiento profesional?
No fue un plan premeditado sino una evolución natural. En todas las organizaciones en las que he estado, cuanto más disfrutaba y más aportaba era cuando tenía un rol relacionado con clientes. El punto clave fue durante el año en Estados Unidos, donde tuve la oportunidad de observar de cerca al equipo de marketing y ventas del hotel. Entendí inmediatamente que quería hacer lo que aquellas personas hacían.
Después de especializarme en marketing y ventas en ESADE, la experiencia en Novartis me dio una perspectiva que no tenía: cómo funciona una de las empresas más grandes del mundo por dentro, sus procesos comerciales, la complejidad de las ventas y el marketing a gran escala. Venía de una empresa de 3 amigos como The Outcast Events y de golpe tenía el otro extremo del espectro, y ambos eran igual de valiosos.
Finalmente, el salto a consultoría y ventas B2B en un sector muy específico como el de la seguridad global me permitió aplicar todo lo acumulado: las prácticas en el Hotel Arts, The Outcast Events, los veranos trabajando en Malta, el año de intercambio en Tailandia, la experiencia en Estados Unidos. Cada etapa ha tenido su peso.
La reflexión que quiero compartir es esta: está bien tener un plan y una visión de futuro, pero los planes cambian. Lo que realmente importa es tener la resiliencia para adaptarte y continuar adelante cuando lo hacen.
8. Has desarrollado parte importante de tu carrera en diferentes países como Malta, Países Bajos y actualmente Camboya, ¿qué te ha aportado esta experiencia internacional?
La pregunta habla de Malta, Países Bajos y Camboya, pero si me lo permitís me gustaría hacer un repaso de todas las experiencias internacionales, porque cada una ha tenido su impacto. Tailandia fue la primera. Aunque fui como estudiante, fue el lugar donde viví mi primera experiencia a tantos kilómetros de Barcelona. Las dos lecciones más valiosas fueron entender la importancia de respetar la cultura y tradiciones de un país, una vez lo haces, todo se vuelve mucho más fácil; y darme cuenta de que tenía que mejorar mi inglés si quería trabajar en un entorno internacional de verdad.
Malta fue la primera experiencia laboral en un contexto multicultural fuera de España. Era un trabajo totalmente a comisión ya que cobrabas un porcentaje de lo que vendías, y esa presión me enseñó mucho sobre motivación propia y resiliencia.
En Estados Unidos estuve trabajando en un hotel en Aspen, un entorno muy exigente donde los clientes eran personas de alto perfil de todo el mundo. Fue el lugar perfecto para elevar mi inglés a nivel profesional y para aprender a gestionar clientes VIP, negociar y vender en un contexto de altos estándares.
En los Países Bajos entré en un entorno corporativo estructurado y directo. Allí aprendí cómo funcionan las ventas B2B y B2G a escala internacional y pude crecer rápidamente dentro de la empresa gracias a todo lo acumulado en los años anteriores hasta la posición de jefe de marketing y ventas.
Camboya ha sido la más transformadora. Operar en un mercado emergente, construyendo relaciones de confianza desde cero en un contexto cultural muy diferente al europeo, y hacerlo lejos de la familia y los amigos, te cambia profesional y personalmente de una manera difícil de explicar hasta que lo vives. Lo recomiendo a todo el mundo.
9. ¿Cómo han influido estos entornos internacionales en tu manera de entender el negocio, la venta y la relación con clientes?
Te das cuenta de que la mayoría de los principios de venta que te enseñan en Europa se tienen que reconfigurar cuando cambias de mercado. En Estados Unidos, por ejemplo, los estándares de servicio al cliente son muy altos. La mayoría de los profesionales que trabajan de cara al cliente cobran a comisión o propina, y tienes que aprender a estar a la altura porque los locales son muy buenos y muy trabajadores.
En Asia, la relación personal precede a cualquier transacción comercial. No hay contrato sin confianza previa, y la confianza se construye con tiempo y presencia, no con llamadas y emails. Eso me ha hecho ser un profesional mucho más paciente, más atento al contexto cultural y mejor oyente, porque a menudo lo que un cliente te dice no es lo que realmente necesitas entender.
En Oriente Medio es similar: antes de que pase cualquier cosa, te quieren conocer. El ritmo es completamente diferente, y mucha gente no sabe trabajar en ese mercado porque no entiende que todo va más lento, pero cuando tiene que pasar algo, pasa.
En definitiva, si quieres ser un profesional capaz de trabajar en cualquier continente, tienes que estar dispuesto a viajar, vivir y entender de verdad la cultura de cada lugar. Por eso es tan importante exponerse a ambientes internacionales desde el principio, y es precisamente lo que una formación como la del CETT te puede facilitar.
10. Has evolucionado hacia roles cada vez más estratégicos en sales y business development, ¿cuáles han sido las claves de este crecimiento?
Mirando atrás, identifico tres factores clave. El primero es haber buscado siempre roles donde mi contribución fuera medible, en contratos firmados, en clientes nuevos, en negocio generado. Los roles difusos donde es difícil saber si estás aportando o no, según mi opinión, te hacen crecer poco y te hacen invisible dentro de una organización.
El segundo es aprender a hablar, y a escuchar, el lenguaje de las personas que toman decisiones. En ventas B2B, raramente es el lenguaje técnico el que cierra un contrato: es el de riesgo, el retorno de la inversión y la reputación, entre otros. Pero tan importante como lo que dices es lo que no dices. Saber escuchar, especialmente a personas con más experiencia que tú, no necesariamente más mayores, sino con más recorrido, ha sido una de las claves de mi crecimiento profesional.
El tercero, y quizá el más importante, es haber aceptado mercados y sectores donde poca gente quería ir. Moverme a EE. UU., a Asia, trabajar en mercados emergentes, entrar en un sector muy específico y poco conocido, todo eso me situó en entornos donde la competencia no quería estar y el aprendizaje es exponencial. Cuando eres de los pocos dispuestos a hacer lo que otros no quieren hacer, el crecimiento es mucho más rápido.
11. Actualmente ocupas una posición de Director Asia and Sales Manager en Camboya, ¿en qué consiste tu día a día y cuáles son los principales retos del rol? ¿Cómo decidiste trabajar fuera de tu país de origen?
El rol tiene dos dimensiones muy diferenciadas. Por un lado, el business development: identificar oportunidades en mercados nuevos, construir relaciones con gobiernos y organismos internacionales, gestionar carteras de venta con ciclos muy largos y múltiples interlocutores, y representar a la empresa en ferias y eventos del sector en todo el mundo.
Por otro lado, la gestión operativa de la oficina regional que abrí desde cero en Phnom Penh. Esto incluía el registro legal de la oficina ante el Ministerio de Comercio y las autoridades fiscales, la gestión de cuentas bancarias corporativas, la relación con autoridades locales, y la coordinación constante con la sede central en los Países Bajos y la entidad operativa en Singapur.
Los principales retos eran tres. Primero, la distancia cultural y geográfica: tomar decisiones en tiempo real estando en el otro lado del mundo de la sede central, en un huso horario completamente diferente y en un contexto institucional muy distinto del europeo. Segundo, los ciclos de venta en mercados gubernamentales, que pueden durar años y requieren una paciencia y una constancia que no todo el mundo tiene. Tercero, operar con los recursos de una empresa pequeña en mercados que requerirían los de una gran corporación.
La decisión de trabajar fuera de España fue completamente deliberada. Podría haber buscado un trabajo cómodo en Barcelona, pero siempre he creído que el crecimiento real pasa cuando te pones en situaciones en las que no tienes red de seguridad. Irme a Camboya, construir algo desde cero lejos de la familia y los amigos, y hacerlo en un mercado complejo y exigente, ha sido la decisión profesional más difícil y más valiosa que he tomado hasta ahora.
12. Mirando atrás, ¿qué impacto han tenido las diferentes experiencias (hospitality, emprendimiento, consultoría) en tu manera de liderar equipos y proyectos?
Cada etapa de mi carrera me ha dado una perspectiva diferente que, combinadas, han cambiado la manera en que lidero equipos y proyectos.
El turismo y la hotelería te dan empatía operativa. Cuando has estado en primera línea gestionando clientes exigentes en tiempo real, resolviendo problemas en el momento, entiendes lo que significa estar en esa posición. Eso te hace ser un líder mucho más consciente de las dificultades del día a día de tus equipos, y menos propenso a tomar decisiones desde un despacho sin entender el impacto real que tienen sobre las personas que las tienen que ejecutar.
El emprendimiento con The Outcast Events me enseñó a hacer mucho con poco. Cuando no tienes recursos ilimitados, aprendes a priorizar, a ser creativo y a tomar decisiones rápidas con información incompleta. Esta experiencia es muy valiosa cuando lideras proyectos en entornos complejos donde las cosas raramente salen exactamente como se habían planeado.
La consultoría y las ventas B2B me dieron disciplina analítica, la capacidad de estructurar problemas complejos, identificar lo que es realmente importante y comunicarlo de manera clara a personas con perfiles muy diferentes, desde un director financiero hasta un responsable operativo.
Y finalmente, haber abierto y gestionado una oficina en Camboya desde cero, con toda la complejidad legal, cultural y operativa que eso implica, me ha enseñado que liderar en la incertidumbre es una habilidad en sí misma. Cuando has tenido que tomar decisiones importantes, a miles de kilómetros de la central, en un contexto que no te habían explicado en ningún máster, el liderazgo deja de ser un concepto y se convierte en una necesidad diaria. Tenía un equipo local en Camboya y, de no haber confiado en él, nada habría funcionado. Al final, la empatía y la confianza en el equipo son la diferencia entre un proyecto que sale adelante y uno que se hunde.
13. ¿Cuál ha sido la lección más importante que has aprendido en tu trayectoria profesional hasta ahora?
Que el sector en el que empiezas no determina dónde terminas. La mayoría de las habilidades que realmente importan desde mi punto de vista (vender, construir relaciones, gestionar la incertidumbre, adaptarse a contextos nuevos…) son transferibles entre industrias y culturas.
Lo que te limita no es tu punto de partida sino la disposición a moverte cuando la oportunidad está fuera del camino esperado.
Pero para que eso pase, tienes que estar dispuesto a hacer cosas que la mayoría no haría: irte a vivir a otro país, aprender un idioma nuevo, trabajar en un continente con una cultura completamente diferente a la tuya, construir algo desde cero sin red de seguridad.
Todo el mundo habla de salir de la zona de confort, pero pocas personas lo hacen de verdad cuando llega el momento.
Yo lo hice, y ha sido la mejor decisión de mi carrera. El CETT me dio las herramientas; yo decidí dónde aplicarlas. Si hubiera esperado el momento perfecto o el plan perfecto, todavía estaría esperando. Y el próximo capítulo, sea el que sea, partirá exactamente del mismo principio.
Si tienes algún consejo o quieres añadir alguna pregunta que creas interesante para futuros estudiantes de turismo o recién graduados, no dudes en compartirlo.
Vivid fuera. No de vacaciones, sino de verdad: trabajad, pagad un alquiler, haced la compra, tened problemas burocráticos en un idioma que no es el vuestro… Solo cuando dejas de ser turista en un lugar entiendes cómo piensa la gente de allí, cómo se relacionan, qué valoran y qué les ofende. Esto, en cualquier trabajo que implique clientes, negociación o liderazgo internacional, vale más que cualquier máster. El turismo os da la excusa perfecta para hacerlo, yo recomiendo que la utilicéis.