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Los profesionales sanitarios hacen del Hotel Alimara Barcelona su hogar 11.05.2020

Los profesionales sanitarios hacen del Hotel Alimara Barcelona su hogar

La adaptación del Alimara Barcelona en Hotel Salut para acoger personal sanitario

El Hotel Alimara Barcelona del CETT es, para muchos profesionales de la salud, su casa durante el confinamiento. Tras 25 años de historia y de acoger a turistas, personas que viajan por negocios, convenciones, bodas u otras celebraciones, es la primera vez que aloja exclusivamente a personal sanitario. En concreto, profesionales del Hospital Vall d’Hebrón y otros hospitales cercanos que tienen que evitar volver a sus domicilios, por ejemplo, porque conviven con familiares de alto riesgo o para adaptarse a los nuevos turnos y horarios establecidos para afrontar la emergencia sanitaria.

La adaptación ha sido rápida –en una semana las instalaciones estaban preparadas-, gracias al esfuerzo y dedicación del personal y, también, gracias al contacto mantenido con otros establecimientos que se han adaptado para acoger a pacientes y que han compartido su experiencia. Aunque no se alojaran a personas afectada de COVID-19, las medidas de seguridad tienen que ser las misma para salvaguardar el personal sanitario y no poner en riesgo el personal del Hotel.

Profesionales, oferta gastronómica, instalaciones y servicio, adaptados a la situación

Las medidas de seguridad, pues, tienen que ser muy estrictas tanto si se alojan a pacientes como personal sanitario, pero en este último caso se suma el hecho de que tienen que entrar y salir cada día para ir a trabajar, hecho que implica más interacción con el personal del Hotel. Para su adaptación, el Hotel Alimara Barcelona llevó a cabo una serie de actuaciones específicas en diferentes ámbitos.

Por un lado, el equipo de profesionales del Hotel recibió una formación detallada sobre COVID-19, desde cómo se transmite y la forma correcta de lavarse las manos hasta ponerse y quitarse los EPI (equipos de protección individual) con la máxima seguridad. Los espacios también se han transformado, creando, por ejemplo, un pasillo de seguridad en la entrada de la recepción para mantener la distancia adecuada. Con este mismo objetivo, el restaurante y el bar del Hotel están cerrado, pero se han convertido en el comedor para el personal del establecimiento.

Las comidas para los huéspedes, un reto

La oferta gastronómica y el servicio de comidas son fundamentales, pero, al mismo tiempo, suponen un reto teniendo en cuenta las circunstancias, ya que la operativa es muy estricta para garantizar la seguridad de los profesionales de la salud, facilitando el máximo el servicio y, al mismo tiempo, dando una oferta gastronómica saludable, con productos de proximidad y que tenga en cuenta las diferentes intolerancias y dietas personalizadas.

Los huéspedes tienen que comer en su habitación para garantizar la seguridad, hecho que obliga a preparar menús específicos para ser servidos en envases y se puedan calentar sin riesgo, teniendo en cuenta que el personal médico alojado tiene turnos diferentes, y cada uno llega a horas distintas. Para ello, cada planta del edificio está equipada con un pequeño office con microondas, cafetera de cápsulas y todos los productos necesarios para condimentar los alimentos. A excepción de las comidas para personal confinado, que se sirven calientes, el resto se sirven fríos para evitar la fermentación.

Se facilitan botellas de agua cada día a todas las habitaciones y las comidas se sirven puerta a puerta, dentro de una bolsa con utensilios de un solo uso. Aunque parezca un proceso sencillo, ha sido necesario habilitar un espacio específico para su preparación y requiere tiempo y dedicación.

Por otra parte, las habitaciones se han adaptado para solo una persona y se han tomado medidas para facilitar la limpieza y futura desinfección del espacio. “Se ha incrementado el servicio de limpieza y se han distribuido soluciones hidroalcohólicas en diferentes espacios del Hotel”, destaca la directora de operaciones del Hotel, Eva Viciano.

Es importante, además, diferenciar el uso de los ascensores: dos son de uso exclusivo para los huéspedes, otro para transportar la comida y dos para el personal de limpieza. El Hotel Alimara Barcelona dispone de 5 ascensores y, por lo tanto, fue posible adaptarse a estas necesidades con la máxima celeridad. También se han adaptado otros procesos habituales en el Hotel, como el check-in de los clientes sanitarios o la gestión de residuos, entre otras.

El Hotel Alimara Barcelona, consciente del efecto que tiene la situación en los profesionales de la salud, ha creado mensajes de ánimo para los sanitarios y el personal del Hotel, que se colocan en los ascensores y se renuevan diariamente. Además, se han colocado en cada planta una pizarra con rotuladores para que las personas alojadas puedan reflejar sus pensamientos, deseos y emociones. Es una iniciativa que ha tenido muy buena acogida y, como indica Viciano, “la mayoría de los escritos son de agradecimiento”.

El Hotel Alimara Barcelona, comprometido con la sociedad

Aunque la situación es, sin duda, excepcional, no es la primera vez que el Hotel reacciona ante una emergencia que afecta a la población. Hace unos años, a raíz del accidente que se produjo en el barrio del Carmel –situado muy cerca del Hotel-, acogió muchas familias que tuvieron que irse de su casa.

La sostenibilidad y el compromiso con la sociedad y con el entorno forman parte de la esencia del CETT, también actualmente en el momento de aportar soluciones para esta emergencia mundial.

Si queréis conocer cómo se vive ésta adaptación desde el Hotel Alimara Barcelona, podéis recuperar en este enlace el programa Primera Línia, de TV3, en el que la directora del Hotel, Eva Viciano, habla de ello.

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