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Hábitos de consumo alimentario y turismo: ¿Cómo han cambiado durante el confinamiento? 23.07.2020

Hábitos de consumo alimentario y turismo: ¿Cómo han cambiado durante el confinamiento?

El confinamiento de los ciudadanos y el cese de actividades turísticas denominadas como no esenciales durante 97 días conllevó, ciertamente, cambios en los hábitos y consumo de los ciudadanos, que vieron restringidas sus libertades de movimiento y libre circulación. Para el caso español, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (2020), la entrada de turistas en fronteras descendió en el mes de marzo un 64,27% (tasa de variación interanual) respecto al 2019. La tasa acumulada de entrada de turistas desde el mes de enero y hasta el mes de mayo fue del -50,49%. Un año 2020 que tenía los mejores pronósticos en cuanto a superar los 83,7 millones de turistas que visitaron España el año pasado (INE, 2020), encontró en la COVID-19 una crisis sin precedentes en el sector turístico español.

“La COVID-19 no sólo ha incidido en la práctica turística, sino también en los hábitos de consumo alimentario de los ciudadanos”

Maria del Pilar Leal L.

La COVID-19 no sólo ha incidido en la práctica turística, sino también en los hábitos de consumo alimentario de los ciudadanos, quienes no pudieron realizar consumos en establecimientos de restauración -un hábito importante de los ciudadanos españoles-. Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (2020), en 2019 el gasto total en alimentación que se producía fuera del hogar alcanzó los 35.962,07 millones de euros, cifra que supuso un 4,1% más de facturación o inversión por parte de los ciudadanos españoles en comparación con el año anterior. De igual manera, el consumo fuera de casa se realizaba directamente en el establecimiento en el 74,1% de las ocasiones, tanto en comidas como cenas, que son los momentos del día donde más creció el consumo en el 2019. En definitiva, el pronóstico para el año 2020, en general, era optimista en cuanto al alza del consumo alimentario fuera de los hogares y en cuanto al número de turistas extranjeros que visitarían España.

A pesar de ello, y continuando con los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2020), los datos agregados del consumo de las 13 semanas (del 9 de marzo hasta el 7 de junio), el consumo en el hogar creció un 24,5%, lo que supuso 1.635 millones de kilos más de alimentos y bebidas que en el mismo periodo del año 2019. El gasto fue un 28,4% superior y el incremento de las compras para el hogar, según el Ministerio, fue especialmente intenso durante las semanas previas a la declaración del estado de alarma, debido al acopio de alimentos que realizaron muchos hogares. Durante este periodo, el consumo de productos que antes se realizaban fuera del hogar, como aperitivos, cervezas, bebidas espirituosas o vino se incrementó con relación al mismo periodo del año anterior.

Así las cosas, durante el confinamiento, los españoles mostraron su preferencia por los supermercados, con casi la mitad de los kg/l comprados y del gasto realizado. La tienda tradicional ha sido el segundo lugar más elegido, con un 15,2% de cuota y creciendo casi un 30%. De igual manera, destacó el crecimiento de las ventas por Internet, con un incremento del 92% en volumen y un 114,5% en valor.

Al analizar los hechos en cuanto al consumo durante el periodo de confinamiento, es evidente que tanto comercios como consumidores han migrado a los entornos digitales con el fin de abastecer y abastecerse, por tanto, la compra online se observa como un hábito resultado de la actual crisis sanitaria que ha llegado para quedarse.

“Los hábitos vinculados a la práctica culinaria se han visto reforzados durante el confinamiento”

Maria del Pilar Leal L.

De igual manera, si ya en el 2018 el cocinar por placer en los ratos libres era un hábito cada vez más frecuente en España[1], los hábitos vinculados a la práctica culinaria se han visto reforzados durante el confinamiento. Productos como las harinas, los huevos y/o el azúcar como ingredientes clave para la repostería, incrementaron su consumo con relación al mismo periodo del año pasado. Por ejemplo, el consumo de harinas y sémolas en el mes de abril del 2020 creció un 128,3%; los huevos, el 53,1% y el azúcar un 52% con relación al mismo periodo del año anterior.

La práctica culinaria en casa se observa también como un hábito que tal vez no se instaure de la misma manera que la compra en internet, pero sí podría pensarse que los consumidores apreciarán aún más el valor que tiene la cocina tradicional o hecha en casa. Asimismo, es posible también que se refleje en un mayor nivel de exigencia en cuanto a la calidad de los platos y/o productos consumidos fuera de los hogares y que no sean catalogados como tradicionales. Del mismo modo, el aumento de la compra en los comercios de proximidad durante el confinamiento, por ejemplo, para el caso catalán (23,3% compra en tiendas de proximidad), puede incidir también en nuevas relaciones de los consumidores con los mercados de producto fresco, las tiendas de alimentación de barrio y en el tejido social alrededor del comercio de proximidad; este hecho puede favorecer el aprecio por la restauración local y de proximidad.

De otro lado, en cuanto al consumo de los hogares fuera de casa, y especialmente en restaurantes, el desconfinamiento progresivo adoptado por el gobierno español ha generado una apertura gradual de los establecimientos de restauración que ciertamente ha incidido en pérdida de la facturación y en ocasiones ha conllevado al cierre del establecimiento. No obstante, los consumidores, una vez se ha permitido la apertura de los locales, han vuelto a sus hábitos de consumo en locales de restauración bajo las normas sanitarias necesarias para hacer frente a la pandemia. No hay duda de que estos hábitos están arraigados y describen y definen la cultura mediterránea.

Finalmente, otro aspecto que vale la pena resaltar como resultado del confinamiento es la revalorización del sector agroalimentario, donde el papel de abastecimiento de los hogares ha sido fundamental para sobrellevar la situación asociada a la pandemia. Así, esta puesta en valor por parte de agentes sociales e institucionales puede repercutir en un impulso a la compra de producto local, fresco, de proximidad lo que favorecerá también tanto a los productores, los mercados, como a los restauradores que forman parte del turismo gastronómico de ciudades como Barcelona y su área metropolitana.

Dra. Maria del Pilar Leal Londoño

Profesora e investigadora del TURCiT (Grupo de Investigación en Turismo, Cultura y Territorio) del  CETT-UB



[1] Barreiro (2018), Buceando en las tendencias alimentarias de los españoles.

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