Fotografía de: El mundo del vino, en femenino | CETT
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El mundo del vino, en femenino 13.11.2020

El mundo del vino, en femenino

El sector vinícola ha sido visto durante muchos años como un mundo masculinizado, en el que las mujeres, a pesar de estar también presentes en él, a menudo estaban en la sombra. Actualmente, en un momento en el que el sector vinícola catalán ha cogido fuerza y sus vinos y profesionales de la enología y la sumillería son reconocidos en todo el mundo, las mujeres tienen un papel muy destacado. Tres expertas hablan sobre las mujeres en el mundo del vino y cómo viven los profesionales de la sumillería las consecuencias de la COVID-19.

"La comunicación y la cata de vinos están protagonizados cada vez más por mujeres, pero el mundo de la viticultura y la elaboración de vinos es un espacio difícil todavía, a pesar de que cada vez hay más” 

Blanca Ozcáriz  

Paula Cuenda, que además de haber sido alumna del 2.o curso del Diploma Superior de Sumiller en el CETT es parte del equipo de Mas Marroch, restaurante de los hermanos Roca, incide en que “la mujer siempre ha estado presente en el mundo del vino, el problema es que no ha sido visible, no ha tenido el reconocimiento que se merecía y no ha podido liderar proyectos”. Actualmente, a pesar de que la visibilidad de las mujeres ha aumentado, “todavía existe un desequilibrio importante. La comunicación y la cata de vinos están protagonizados cada vez más por mujeres, pero el mundo de la viticultura y la elaboración de vinos es un espacio difícil todavía para las mujeres, a pesar de que cada vez hay más”, explica la profesora Blanca Ozcáriz, enóloga y viticultora de El Jardí dels Sentits.

¿Cómo puede revertirse este desequilibrio? Las respuestas a esta pregunta son múltiples y hay muchas visiones diferentes al respecto. Una vía podría ser la creación de espacios específicos para poner en valor a las mujeres en el mundo del vino, como las catas que se impulsan desde 2016 desde la agrupación Mujeres del Vino, con la presencia de las mujeres y sus vinos, o dedicar certámenes como la Barcelona Wine Week a los vinos elaborados por mujeres. Pero también hay quien cree que hace falta que las mujeres estén presentes donde también están los hombres, como iguales. Así, Ozcáriz señala que “hacer actos con protagonismo limitado a mujeres creo que no nos ayuda, sino que nos autodiscriminamos, como si fuéramos diferentes en el ámbito profesional, y yo no lo creo. Tenemos que demostrar que en el ámbito laboral no existen diferencias cualitativas entre géneros”. Por otro lado, Marta Casas, la sumiller y enóloga de Parés Baltà, señala que “es preciso llevar a cabo actividades específicas, como las degustaciones y las ferias de Mujeres del Vino, para poner en valor la tarea que se lleva a cabo”.

“Detrás de muchos vinos catalanes hay alguna enóloga que los ha elaborado y alguna sumiller que ha sabido recomendarlos”

Paula Cuenda  

Los vinos catalanes han ido ganando reputación y han llegado a muchos hogares, despertando interés entre los consumidores sobre el mundo que los rodea. En este sentido, Paula Cuenda señala que “la mayoría de estos vinos tienen mucho potencial y detrás de muchos de ellos hay alguna enóloga que los ha elaborado y alguna sumiller que ha sabido recomendarlos”.

Se trata de un sector que ha sufrido las consecuencias de la COVID-19, también sus profesionales. Los sumilleres, por ejemplo, en los meses posteriores al fin de la primera ola de la COVID-19, vieron reducido el contacto con los clientes por las medidas de seguridad. Cuenda explica que “el hecho de no poder ser tan próximo al cliente conlleva la existencia de una barrera más grande entre el camarero y él. Nuestro trabajo es demostrar y transmitir ‒prescindiendo del acercamiento, del tacto y de la sonrisa‒ nuestra pasión por lo que hacemos a través de otros métodos. Tenemos que potenciar la mirada, nuestra gesticulación, y expresarnos de la mejor manera para hacer que el comensal siga disfrutando de la experiencia de beber un buen vino”.

“Entre todos podemos crear sinergias y que todos, dentro de unos años, podamos verlo con una perspectiva en la que observemos cómo nos hemos superado y todo lo que hemos aprendido de esta situación” 

Marta Casas  

Esta reducción del contacto también se ha observado en la formación, donde centros como el CETT han tenido que adaptarse para poder impartir una formación de calidad cumpliendo con todas las medidas de seguridad. Marta Casas explica que aplicar los protocolos y recomendaciones sanitarias “comporta un gran esfuerzo para todas las partes: gestión, dirección, profesorado, personal no docente y alumnado”. “Entre todos podemos crear sinergias y que todos, dentro de unos años, podamos verlo con una perspectiva en la que observemos cómo nos hemos superado y todo lo que hemos aprendido de esta situación”, añade.

“El CETT está haciendo un esfuerzo para que todos los alumnos que hacen cursos que requieren práctica puedan seguir cursando las clases presencialmente"

Paula Cuenda   

Por su lado, Paula Cuenda explica que “el CETT está haciendo un esfuerzo para que todos los alumnos que hacen cursos que requieren práctica puedan seguir cursando las clases presencialmente. Cada clase está organizada para que cada alumno tenga su mesa a dos metros de la de su compañero, cada uno con sus copas, su botella de agua reutilizable y su escupidera de un solo uso”.

Cuenda también explica su experiencia de la adaptación del CETT como alumna: “me siento muy afortunada de poder estudiar en el CETT. No todo el mundo puede decir que ha tenido la oportunidad de formar parte del equipo de un tres estrellas Michelin o de una de las bodegas más importantes de España. Todo eso son vivencias que son fruto, a partes iguales, de la oportunidad que ofrece el CETT, del esfuerzo que dedico a lo que quiero que sea mi futuro y del trabajo constante que debes llevar a cabo si estudias en el CETT, un trabajo constante que después permitirá que probablemente puedas trabajar en el mejor restaurante del mundo”.


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FOTO: Audrey Doré, professora del CETT, impartint una formació


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